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| Brian Charrington a la izquierda y Óscar de Alfonso a la derecha. |
Óscar de Alfonso es un hombre peculiar. Incluso si no fuese masón, también sería un hombre peculiar.
Óscar de Alfonso es abogado y, por supuesto, como abogado que es puede defender a cualquier delincuente o presunto delincuente que le contrate. Hay abogados que, con todo el derecho del mundo, defienden a violadores, asesinos, pederastas, traficantes de drogas… E incluso toman la decisión, siempre meditada, de especializarse en la defensa de personas que cometan los más deleznables delitos porque, por regla general, son los que proporcionan un dinero más \»limpio\» a la defensa.
Pero también hay otros abogados a los que su conciencia les impide poner a disposición de estos delincuentes, presuntos o no, sus capacidades en el conocimiento del derecho, y esto se debe a que estos otros abogados son incapaces de ayudar a que salgan de la cárcel peligrosos criminales que saben positivamente que lo son, y que también saben que en cuanto estén en libertad volverán a cometer los mismos delitos contra las personas o sus propiedades.
Resumiendo podríamos decir que hay abogados con conciencia y abogados sin conciencia, pero no vamos a meternos en asuntos tan filosóficos como es la conciencia y nos quedaremos con que hay unos abogados que tienen más escrúpulos que otros.
Pues bien, Óscar de Alfonso, Gran Maestro de la Gran Logia de España, parece ser uno de esos abogados que no tienen demasiados escrúpulos a la hora de aceptar la defensa de, por ejemplo, un importante traficante internacional de drogas que, además, contaba sus delitos en Internet. Es decir, un traficante de drogas que explicaba gráfica y públicamente las actividades delictivas que cometía, lo que significa que Óscar de Alfonso, su defensor, sabía de primera mano que era culpable incluso antes de aceptar su defensa. El traficante en cuestión es Colin Brian Charrington y cuando fue detenido en Calp era uno de los 10 criminales más buscados por las fuerzas de seguridad europeas. En la misma operación, en la que se incautaron 200 kilos de cocaína, se detuvo en España y Venezuela a trece personas más, vinculadas al defendido de Óscar de Alfonso y a sus delitos.
Como todo el mundo sabe -Óscar de Alfonso también- las drogas están prohibidas porque hacen un inmenso daño a las personas y, por tanto, también a la sociedad. Y además se ceban especialmente con los jóvenes. Las adicciones que producen esas drogas que venden los traficantes como este que defiende el Gran Maestro de la Gran Logia de España, Óscar de Alfonso, destruyen familias enteras, provocan gravísimos daños a la salud, generan dependencias que llevan a la delincuencia y en demasiadas ocasiones también producen la muerte.
Y ahora me hago una pregunta: ¿Son realmente masones quienes trabajan con denuedo para que estén en libertad delincuentes que hacen un gravísimo daño a la sociedad?
Pues Óscar de Alfonso, Gran Maestro de la Gran Logia de España, ha sido el orgulloso defensor de Colin Brian Charrington, acusado de tráfico de al menos 200 kilos de cocaína. Si tenemos en cuenta que de un gramo se podrían sacar unas diez dosis, nos encontramos con dos millones de dosis para envenenar a cientos de miles de personas.
Y sabiendo esto, y muchas cosas más que todos saben, algo más de la mitad de los masones de la G.L.E. -entre ellos la mayor parte de la importante colonia de masones ingleses que viven en España- le han reelegido como Gran Maestro de la Gran Logia de España. Increíble pero cierto.
Es una verdadera pena lo que está ocurriendo con la Masonería regular española.

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