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| Recorte de una entrevista a Óscar en El País. |
Ya se lo dijo su mujer: “Óscar, quiero que te metas en política”. Y parece ser que Óscar le está haciendo caso. No hay duda de que lo suyo es la política. Sobre todo la política a la española. Pero lo que Óscar parece que no ha acabado de entender es que la política hay que hacerla desde fuera de la Masonería. Cualquier masón puede ser político pero jamás debe meter la política dentro de la Masonería.
En un vídeo que Óscar grabó y publicó hace pocas semanas, se manifestó políticamente sobre la crisis que se está viviendo en Venezuela. Él dijo que sus declaraciones las hacía a título personal, pero un Gran Maestro de la GLE, al que únicamente se le conoce por ser Gran Maestro de la GLE, como ocurre con Óscar, cuando publica algo lo hace como Gran Maestro de la GLE aunque no quiera.
Un Gran Maestro no puede hacer declaraciones públicas posicionándose en asuntos políticos, y menos aún en asuntos políticos extranjeros, porque está rompiendo todas las reglas de la regularidad masónica. Pero Óscar no se contenta con eso…
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| El «debate» entre dos políticos del P.P. |
Óscar volvió a manifestarse políticamente un par de días antes de la última Gran Asamblea, organizando entre los actos oficiales previos, nada más y nada menos que un “debate político”. Organizar un debate político en unos actos puramente masónicos es pervertir la Masonería, y si para participar en ese debate se llama a dos políticos que son del mismo partido, entonces lo que se pervierte no es solo la Masonería sino también la propia política.
Pero esto no acaba aquí, porque Óscar de nuevo se manifestó políticamente cuando tomó la decisión, sin consenso previo con nadie, de conceder una condecoración al Rey Felipe VI. No cabe duda de que en el Reino Unido, por ejemplo, probablemente eso no se tendría por algo político, pero en España sí. En España, y sobre todo en la Masonería española, hay un número considerable de republicanos que preferirían tener otro sistema de gobierno, y esa decisión personal de Óscar de condecorar al Rey, es una clara intromisión de la política en la Masonería. Al menos lo es en España.
Óscar de Alfonso, Gran Maestro de la Gran Logia de España, nos ha mostrado su ideología política de forma cristalina y diáfana en sobradas ocasiones, y es muy libre de ser partidario de las ideas políticas que le dé la gana, pero lo que no se puede hacer es tratar de meter con calzador su ideario político en la Masonería regular española por medio de declaraciones públicas, debates políticos o condecoraciones extemporáneas.
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| Óscar, el «toreador» |
En la UGLE, que es la madre la Francmasonería moderna, jamás entenderían que un Gran Maestro metiese la política en la Masonería de la forma tan burda que lo está haciendo Óscar de Alfonso, pero, claro, es que Óscar de Alfonso, aparte de burdo, es muy peculiar. Óscar de Alfonso torea y se ríe de todos aquellos que no piensen políticamente como él, torea y se ríe de la regularidad masónica sin ningún pudor y torea y se ríe de los cuatro millones de masones de los que, según su Equipo de Comunicación, es “EL JEFE”…
Óscar de Alfonso torea y se ríe de todos y de todo mientras se corre sus fiestas, a gastos pagados, entre baños caribeños, termas brasileñas y cocos pedófilos, como si la seriedad masónica no fuese con él.
Óscar de Alfonso es todo un torero… Al que le va a pillar el toro. Seguro.
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