¿De qué te ha servido, Óscar?

¿De qué te ha servido, Óscar? Sí, ¿de qué te ha servido? ¿De qué te ha servido hacer una campaña sucia contra tu adversario en las últimas elecciones a G.M.? ¿De qué te ha servido esa venganza que fuiste elaborando durante los días previos a aquellas últimas elecciones? ¿De qué te ha servido volcarte, lleno de odio, contra los que prefirieron votar a Manuel Torres? 

¿De qué te ha servido buscar gente de entre lo peor de la sociedad para ponerlos en puestos donde puedan hacer daño a los que no te son afines? ¿De qué te ha servido provocar la huida de valiosos y expertos masones de la GLE, asqueados por tus manejos? ¿De qué te ha servido destituir a los que no se rebajan a aceptar con sumisión tus caprichos?

¿De qué te ha servido despreciar las propuestas de un importante número de Hermanos para mejorar la GLE? ¿De qué te ha servido esparcir toda tu maldad entre los que no aceptan tus manipulaciones económicas en la GLE?

¿No crees que hubiera sido mejor ser limpio en tu campaña? ¿No crees que deberías haber presentado tus proyectos para mejorar la GLE en vez de vilipendiar a tu adversario? ¿No crees que después de haber ganado las elecciones deberías haberte mostrado fraternal con los que no te votaron en vez de vengarte de ellos?

¿No crees que deberías haber tenido un especial cuidado en elegir a los mejores para puestos claves de la GLE en vez de poner a los peores? ¿No crees que deberías haber cuidado a los viejos masones llenos de experiencia para que siguiesen mejorando la GLE en vez de apartarlos o forzarlos a irse?

¿No crees que deberías haber liderado una evidente mejora en nuestra Constitución en favor de la Orden? ¿No crees que deberías haber sido más comedido en tus dispendios que siempre redundan en tu propio beneficio particular?

Son muchas preguntas que, seguramente, responderás con la cínica simpleza que te caracteriza: «Lo que tú digas, pero he ganado, la VISA sigue en mi poder y sigo siendo el amo de todos estos pardillos que me siguen».

Sí, Óscar, has ganado. Por poco, pero has ganado. Aunque, como bien sabes, has ganado comprando votos a cambio de mandiles y prebendas. Comprando votos a personajes que son tan ambiciosos como tú, aunque la mayoría de ellos más tontos, porque se conforman con un mandil y algunas perras sueltas.

Has ganado y, efectivamente, sigues con la VISA de la GLE, pero has destruido por completo la fraternidad en nuestra Orden, esa fraternidad que precisamente tú deberías haber cuidado y promovido. Has ganado, pero tu victoria se ha asentado sobre montones de virtuales cadáveres de auténticos masones. Has ganado, pero has perdido definitivamente el poco prestigio que iba quedando porque por fin tus manejos se han puesto negro sobre blanco.

Has ganado, querido Óscar, pero ahora solo somos dos mil y pocos masones en la GLE, y seguimos disminuyendo en membresía…

¿De qué te ha servido, Óscar? «Sí, pero he ganado». Qué simple eres, Óscar…

¿De qué te ha servido, Óscar?

¿De qué te ha servido, Óscar? Sí, ¿de qué te ha servido? ¿De qué te ha servido hacer una campaña sucia contra tu adversario en las últimas elecciones a G.M.? ¿De qué te ha servido esa venganza que fuiste elaborando durante los días previos a aquellas últimas elecciones? ¿De qué te ha servido volcarte, lleno de odio, contra los que prefirieron votar a Manuel Torres? 

¿De qué te ha servido buscar gente de entre lo peor de la sociedad para ponerlos en puestos donde puedan hacer daño a los que no te son afines? ¿De qué te ha servido provocar la huida de valiosos y expertos masones de la GLE, asqueados por tus manejos? ¿De qué te ha servido destituir a los que no se rebajan a aceptar con sumisión tus caprichos?

¿De qué te ha servido despreciar las propuestas de un importante número de Hermanos para mejorar la GLE? ¿De qué te ha servido esparcir toda tu maldad entre los que no aceptan tus manipulaciones económicas en la GLE?

¿No crees que hubiera sido mejor ser limpio en tu campaña? ¿No crees que deberías haber presentado tus proyectos para mejorar la GLE en vez de vilipendiar a tu adversario? ¿No crees que después de haber ganado las elecciones deberías haberte mostrado fraternal con los que no te votaron en vez de vengarte de ellos?

¿No crees que deberías haber tenido un especial cuidado en elegir a los mejores para puestos claves de la GLE en vez de poner a los peores? ¿No crees que deberías haber cuidado a los viejos masones llenos de experiencia para que siguiesen mejorando la GLE en vez de apartarlos o forzarlos a irse?

¿No crees que deberías haber liderado una evidente mejora en nuestra Constitución en favor de la Orden? ¿No crees que deberías haber sido más comedido en tus dispendios que siempre redundan en tu propio beneficio particular?

Son muchas preguntas que, seguramente, responderás con la cínica simpleza que te caracteriza: \»Lo que tú digas, pero he ganado, la VISA sigue en mi poder y sigo siendo el amo de todos estos pardillos que me siguen\».

Sí, Óscar, has ganado. Por poco, pero has ganado. Aunque, como bien sabes, has ganado comprando votos a cambio de mandiles y prebendas. Comprando votos a personajes que son tan ambiciosos como tú, aunque la mayoría de ellos más tontos, porque se conforman con un mandil y algunas perras sueltas.

Has ganado y, efectivamente, sigues con la VISA de la GLE, pero has destruido por completo la fraternidad en nuestra Orden, esa fraternidad que precisamente tú deberías haber cuidado y promovido. Has ganado, pero tu victoria se ha asentado sobre montones de virtuales cadáveres de auténticos masones. Has ganado, pero has perdido definitivamente el poco prestigio que iba quedando porque por fin tus manejos se han puesto negro sobre blanco.

Has ganado, querido Óscar, pero ahora solo somos dos mil y pocos masones en la GLE, y seguimos disminuyendo en membresía…

¿De qué te ha servido, Óscar? \»Sí, pero he ganado\». Qué simple eres, Óscar…

Carta a un Aprendiz Entrado

Querido Hermano, Aprendiz recién entrado en la Respetable Logia Germanies 8, al Oriente de Valencia:

Bienvenido a la Masonería. Acabas de ser iniciado en una Logia de la Gran Logia de España. No se qué te atrajo a pedir el ingreso en nuestra Orden: tal vez la curiosidad, la tradición familiar, tus lecturas históricas o, sencillamente, acompañar en tal aventura a un buen amigo que te merece confianza. Sean cuales fueren tus razones, quedarán superadas por la realidad. Irás descubriendo muchas más cosas. Bienvenido.

En la primera de las fotografías que ha llevado a las Redes Sociales el Venerable Maestro que te inició, se te ve serio, tal vez un poco abrumado después de unas pruebas que te imaginabas más duras y tenebrosas. El “protagonista” es, en esa fotografía, el Venerable Maestro, Óscar Alfonso, situado delante de todos y en esa postura que tanto le gusta de cowboy a punto de sacar las pistolas; compréndele, no le juzgues con severidad, para Óscar cualquier ocasión es poca para sentirse el más importante, no lo puede superar, lo necesita desde la infancia. Pero el protagonista eres tú, querido Hermano, porque Óscar es ya el pasado de la Masonería y tú todavía eres el futuro, la esperanza: no nos defraudes.

En la siguiente fotografía ya estás más sonriente. Espero que siempre conserves esa sonrisa del que se encuentra tranquilo y feliz entre Hermanos en quienes confiar. La sonrisa, querido Hermano, es mucho más apreciable que la carcajada, más profunda y sensible, tiene más valor. Pudiera ser que tu sonrisa parezca un poco forzada por las circunstancias, por la chirigota de tus Hermanos de Logia quienes, unos más espontáneamente que otros (la escala que va de la adulación bobalicona a la cobardía vergonzante), le ríen la gracia al Venerable Maestro, Óscar Alfonso.

Durante el regreso a tu casa, al quitarte el traje oscuro y guardar tu nuevo mandil, los guantes y la medalla de Logia, te habrás formulado muchas preguntas. Es normal, no te preocupes. Deseo que hayas llegado perfectamente sobrio, quizá hayas tomado una o dos copas de vino para acompañar el ágape y hacer los brindis rituales, no mucho más. Pudiera  ser que el Venerable Maestro, Óscar Alfonso, te haya hecho esa broma cuartelera que tanto le gusta hacer, esa broma cuartelera que consiste en obligarte a brindar, entre las risas estentóreas de sus aduladores y las risas nerviosas de los prudentes, entrelazando tu brazo derecho con el suyo, con una enorme copa de casi una botella de capacidad. Si ha sido así, discúlpanos, no es una costumbre de la Fraternidad, solo es una gracia de Óscar Alfonso.


Te habrá llamado la atención, como a nosotros, que, en una ceremonia tan importante como una Iniciación, tan solo te acompañaran doce Hermanos y te preguntarás cómo es que en Valencia, y en la Logia de alguien que te han dicho que es el Gran Maestro, haya tan pocos Hermanos. Te imaginabas, tal vez, una reunión espectacular con decenas de Masones, pero la sociedad cambia a una gran velocidad y los valores que decimos cultivar los Masones no se cotizan mucho ahora. Sin duda habrá sido eso, pues no se explica de otra manera que una persona tan conocida, apreciada y respetada en Valencia como Óscar Alfonso no tenga mayor capacidad de atracción.

La Masonería te ofrece la satisfacción de conocerte más y de ser una persona mejor siguiendo un método que consiste en reflexionar sobre el significado oculto de las herramientas de los constructores, buscando en cada una de ellas una referencia moral a practicar, y ejercitando la Fraternidad. Es un método exigente que te dará profundas satisfacciones pero que, en otros momentos, te puede resultar hasta doloroso. No te preocupe que haya pocos Hermanos en la Logia, el objetivo de los masones no es el de aumentar sin tasa su número, preferimos escoger para este camino la compañía de personas verdaderamente deseosas de mejorar y, por ello, dispuestas a trabajar. Si nos encontraste en Instagram, Twitter, Facebook o cualquier otra red social, que sepas que estamos allí simplemente para decir que existimos y para poder ser llamados por quien quiera unirse a este desafío apasionante. Es verdad que los Hermanos dedicados a esta tarea de la Comunicación, e incluso el propio Óscar Alfonso, no siempre aciertan y a veces nos causan sonrojo, pero seguro que lo hacen sin querer. Cuando escriben mensajes simplones en Twitter, de esos que te recuerdan un libro de autoayuda de los que se venden en quioscos junto a revistas del corazón, o cuando publican fotografías y selfies propios de una pandilla de adolescentes con las hormonas sublevadas, no lo hacen para ponernos en ridículo; es que no lo saben hacer mejor. Han madurado en muy poco tiempo o no han tenido Maestros.

El propio Óscar Alfonso pronto te convocará a una reunión de Masones Jóvenes (¿en edad masónica o en edad biológica?) y aprovechará, como suele hacer, para halagar tu juventud y prevenirte contra los Masones mayores (¿en edad biológica o masónica?). La reunión, ya lo verás, forma parte de su eterna campaña electoral, porque a Óscar Alfonso le va la vida en ella. Te dirá que no necesitas Maestros, como dijo en el Ateneo de Madrid, porque la Masonería la tienes que aprender tú solo, pero no lo creas. La Masonería es un inacabable camino solitario, es cierto, pero es muy importante la experiencia de quien sabe el calzado que hay que ponerse, la mejor manera de usar el bordón o como distinguir las señales que te llevan hacia la meta de las otras señales que solo están para distraerte. Óscar Alfonso no quiere una Obediencia de personas maduras y responsables, prefiere un rebaño de tiernos corderitos que sigan al lobo tragón.


Habrás observado con curiosidad esos hashtags tan simpáticos que siempre añade Óscar Alfonso a su profusa bibliografía instagrámica. Por ejemplo, habrás visto uno que pone #emulata. Se refiere a uno de los muchos ritos existentes para practicar la Masonería, el de tu logia, un rito inglés llamado Emulación. No es ni mejor ni peor que otros, como el REAA, el Francés etc. Pero Óscar prefiere que los ritos, las formas diferentes de trabajar masónicamente, sean como equipos de fútbol y compitan entre sí (los del Real, los del Barça, los del Atletic), que se conviertan en un motivo más para separar a los Hermanos. Esa es su estrategia de siempre y con la que pretende seguir siendo el Gran Maestro para toda la eternidad. No le hagas caso.

El Primer Vigilante de tu Logia te dijo ayer, al imponerte el mandil blanco de Aprendiz: “…por orden del V.M. os invisto con el Mandil, distintivo del Masón. Es más antiguo que el Toisón de Oro o que el Águila romana; es más honorable que la Orden de la Jarretera o que cualquier otra Orden existente, ya que es símbolo de inocencia y lazo de amistad. Os exhorto firmemente a que siempre lo portéis y lo consideréis como tal, y os digo también que si no deshonráis este Mandil él nunca os deshonrará”. Haz lo que te dijo, luce tu mandil con dignidad sin afectación, respeta ese símbolo que heredamos de nuestros Hermanos operativos y que han llevado antes que tú millones de Hermanos. Algunos Masones han pagado con su vida el usar ese emblema centenario. Otros, verdaderos profanos disfrazados de Masones, se lo ponen como un disfraz de chirigota carnavalera para hacerse fotografías o como un delantal para preparar paellas. No les hagas caso.


Pregunta, observa, no te sumes a las filas de cobardes y, cuando llegue el momento, opina mirando a los ojos y con respeto.

Bienvenido, querido Aprendiz Entrado de la Logia Germanies número 8, a este tablero ajedrezado. Que el Gran Arquitecto del Universo te guíe.

Artículo firmado por: «H. Seaworth»
( Para enviar información o publicar artículos, envíenlos a transparenciamas@gmail.com )
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Carta a un Aprendiz Entrado

Querido Hermano, Aprendiz recién entrado en la Respetable Logia Germanies 8, al Oriente de Valencia:

Bienvenido a la Masonería. Acabas de ser iniciado en una Logia de la Gran Logia de España. No se qué te atrajo a pedir el ingreso en nuestra Orden: tal vez la curiosidad, la tradición familiar, tus lecturas históricas o, sencillamente, acompañar en tal aventura a un buen amigo que te merece confianza. Sean cuales fueren tus razones, quedarán superadas por la realidad. Irás descubriendo muchas más cosas. Bienvenido.

En la primera de las fotografías que ha llevado a las Redes Sociales el Venerable Maestro que te inició, se te ve serio, tal vez un poco abrumado después de unas pruebas que te imaginabas más duras y tenebrosas. El “protagonista” es, en esa fotografía, el Venerable Maestro, Óscar Alfonso, situado delante de todos y en esa postura que tanto le gusta de cowboy a punto de sacar las pistolas; compréndele, no le juzgues con severidad, para Óscar cualquier ocasión es poca para sentirse el más importante, no lo puede superar, lo necesita desde la infancia. Pero el protagonista eres tú, querido Hermano, porque Óscar es ya el pasado de la Masonería y tú todavía eres el futuro, la esperanza: no nos defraudes.

En la siguiente fotografía ya estás más sonriente. Espero que siempre conserves esa sonrisa del que se encuentra tranquilo y feliz entre Hermanos en quienes confiar. La sonrisa, querido Hermano, es mucho más apreciable que la carcajada, más profunda y sensible, tiene más valor. Pudiera ser que tu sonrisa parezca un poco forzada por las circunstancias, por la chirigota de tus Hermanos de Logia quienes, unos más espontáneamente que otros (la escala que va de la adulación bobalicona a la cobardía vergonzante), le ríen la gracia al Venerable Maestro, Óscar Alfonso.

Durante el regreso a tu casa, al quitarte el traje oscuro y guardar tu nuevo mandil, los guantes y la medalla de Logia, te habrás formulado muchas preguntas. Es normal, no te preocupes. Deseo que hayas llegado perfectamente sobrio, quizá hayas tomado una o dos copas de vino para acompañar el ágape y hacer los brindis rituales, no mucho más. Pudiera  ser que el Venerable Maestro, Óscar Alfonso, te haya hecho esa broma cuartelera que tanto le gusta hacer, esa broma cuartelera que consiste en obligarte a brindar, entre las risas estentóreas de sus aduladores y las risas nerviosas de los prudentes, entrelazando tu brazo derecho con el suyo, con una enorme copa de casi una botella de capacidad. Si ha sido así, discúlpanos, no es una costumbre de la Fraternidad, solo es una gracia de Óscar Alfonso.


Te habrá llamado la atención, como a nosotros, que, en una ceremonia tan importante como una Iniciación, tan solo te acompañaran doce Hermanos y te preguntarás cómo es que en Valencia, y en la Logia de alguien que te han dicho que es el Gran Maestro, haya tan pocos Hermanos. Te imaginabas, tal vez, una reunión espectacular con decenas de Masones, pero la sociedad cambia a una gran velocidad y los valores que decimos cultivar los Masones no se cotizan mucho ahora. Sin duda habrá sido eso, pues no se explica de otra manera que una persona tan conocida, apreciada y respetada en Valencia como Óscar Alfonso no tenga mayor capacidad de atracción.

La Masonería te ofrece la satisfacción de conocerte más y de ser una persona mejor siguiendo un método que consiste en reflexionar sobre el significado oculto de las herramientas de los constructores, buscando en cada una de ellas una referencia moral a practicar, y ejercitando la Fraternidad. Es un método exigente que te dará profundas satisfacciones pero que, en otros momentos, te puede resultar hasta doloroso. No te preocupe que haya pocos Hermanos en la Logia, el objetivo de los masones no es el de aumentar sin tasa su número, preferimos escoger para este camino la compañía de personas verdaderamente deseosas de mejorar y, por ello, dispuestas a trabajar. Si nos encontraste en Instagram, Twitter, Facebook o cualquier otra red social, que sepas que estamos allí simplemente para decir que existimos y para poder ser llamados por quien quiera unirse a este desafío apasionante. Es verdad que los Hermanos dedicados a esta tarea de la Comunicación, e incluso el propio Óscar Alfonso, no siempre aciertan y a veces nos causan sonrojo, pero seguro que lo hacen sin querer. Cuando escriben mensajes simplones en Twitter, de esos que te recuerdan un libro de autoayuda de los que se venden en quioscos junto a revistas del corazón, o cuando publican fotografías y selfies propios de una pandilla de adolescentes con las hormonas sublevadas, no lo hacen para ponernos en ridículo; es que no lo saben hacer mejor. Han madurado en muy poco tiempo o no han tenido Maestros.

El propio Óscar Alfonso pronto te convocará a una reunión de Masones Jóvenes (¿en edad masónica o en edad biológica?) y aprovechará, como suele hacer, para halagar tu juventud y prevenirte contra los Masones mayores (¿en edad biológica o masónica?). La reunión, ya lo verás, forma parte de su eterna campaña electoral, porque a Óscar Alfonso le va la vida en ella. Te dirá que no necesitas Maestros, como dijo en el Ateneo de Madrid, porque la Masonería la tienes que aprender tú solo, pero no lo creas. La Masonería es un inacabable camino solitario, es cierto, pero es muy importante la experiencia de quien sabe el calzado que hay que ponerse, la mejor manera de usar el bordón o como distinguir las señales que te llevan hacia la meta de las otras señales que solo están para distraerte. Óscar Alfonso no quiere una Obediencia de personas maduras y responsables, prefiere un rebaño de tiernos corderitos que sigan al lobo tragón.


Habrás observado con curiosidad esos hashtags tan simpáticos que siempre añade Óscar Alfonso a su profusa bibliografía instagrámica. Por ejemplo, habrás visto uno que pone #emulata. Se refiere a uno de los muchos ritos existentes para practicar la Masonería, el de tu logia, un rito inglés llamado Emulación. No es ni mejor ni peor que otros, como el REAA, el Francés etc. Pero Óscar prefiere que los ritos, las formas diferentes de trabajar masónicamente, sean como equipos de fútbol y compitan entre sí (los del Real, los del Barça, los del Atletic), que se conviertan en un motivo más para separar a los Hermanos. Esa es su estrategia de siempre y con la que pretende seguir siendo el Gran Maestro para toda la eternidad. No le hagas caso.

El Primer Vigilante de tu Logia te dijo ayer, al imponerte el mandil blanco de Aprendiz: “…por orden del V.M. os invisto con el Mandil, distintivo del Masón. Es más antiguo que el Toisón de Oro o que el Águila romana; es más honorable que la Orden de la Jarretera o que cualquier otra Orden existente, ya que es símbolo de inocencia y lazo de amistad. Os exhorto firmemente a que siempre lo portéis y lo consideréis como tal, y os digo también que si no deshonráis este Mandil él nunca os deshonrará”. Haz lo que te dijo, luce tu mandil con dignidad sin afectación, respeta ese símbolo que heredamos de nuestros Hermanos operativos y que han llevado antes que tú millones de Hermanos. Algunos Masones han pagado con su vida el usar ese emblema centenario. Otros, verdaderos profanos disfrazados de Masones, se lo ponen como un disfraz de chirigota carnavalera para hacerse fotografías o como un delantal para preparar paellas. No les hagas caso.


Pregunta, observa, no te sumes a las filas de cobardes y, cuando llegue el momento, opina mirando a los ojos y con respeto.

Bienvenido, querido Aprendiz Entrado de la Logia Germanies número 8, a este tablero ajedrezado. Que el Gran Arquitecto del Universo te guíe.

Artículo firmado por: \»H. Seaworth\»
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Are you thinking of becoming a Freemason?

He leído el folleto que editó la Gran Logia Unida de Inglaterra (UGLE) titulado «Are you thinking of becoming a Freemason?» (¿Estás pensando en hacerte Masón?), donde se explica de una manera clara una serie de valores y principios que debe tener toda persona que quiera hacerse Masón. Los masones son un conjunto de hombres que trabajan para mejorarse intelectualmente para que repercuta en el beneficio moral e intelectual de la sociedad. Hombres que hacen un trabajo paulatino a través de la formación en cada Oficio en Logia. Hombres de todo ámbito social que trabajan la fraternidad y que contribuyen a la caridad. Hombres que aprenden a ser mejores por el ejemplo mutuo. Hombres que se esfuerzan en conocer la historia de la Masonería e inquirir en sus misterios. En fin, hombres cuya superación personal también se extiende al ámbito familiar y social.

De este folleto se entiende que el trabajo personal de un Masón le trasciende e inevitablemente repercute en su entorno. En la Gran Logia de España (GLE) hay muchos, muchísimos Hermanos que se ajustan perfectamente a este perfil. 
Pero también hay otros Hermanos que hacen todo lo contrario. Son personas que ingresan en la Masonería no para una mejora moral e intelectual sino para aprovecharse de la Masonería. Personas a las que en absoluto les interesa hacer un trabajo paulatino de formación en cada Oficio en Logia, su objetivo es, a base de trapicheos, subir meteóricamente para conseguir sus fines. Evidentemente procuran rodearse de personas afines en ambiciones personales y carentes de escrúpulos. El fin es llegar lo más rápidamente posible a la cúpula de la GLE. 
OdA lo ha conseguido y se ha rodeado de personajes como él, carentes de cualquier formación masónica, sencillamente porque no les interesaba. Está claro que pasar por una mínima formación masónica les hacía perder tiempo a la hora de trepar. Cuando llegan a lo más alto, esta total falta de formación masónica sale a la luz, dejándoles en evidencia tanto en sus intervenciones públicas como en sus propósitos, o más bien en sus despropósitos.
De lo que se espera en la formación de una persona que ingresa en la Masonería, el símil que mejor describe a OdA es alguien que sin haber acabado la primaria, a base de intrigas y chanchullos ha conseguido ser el Rector de una Universidad. Es decir, sin apenas formación masónica, OdA ostenta la representación de una institución como la Gran Logia de España, rodeándose de individuos afines a él.
Por eso no es de extrañar que OdA y los suyos, con gran orgullo publiquen fotografías como estas:

Artículo firmado por: «H. Pedro Picapiedra»
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Are you thinking of becoming a Freemason?

He leído el folleto que editó la Gran Logia Unida de Inglaterra (UGLE) titulado \»Are you thinking of becoming a Freemason?\» (¿Estás pensando en hacerte Masón?), donde se explica de una manera clara una serie de valores y principios que debe tener toda persona que quiera hacerse Masón. Los masones son un conjunto de hombres que trabajan para mejorarse intelectualmente para que repercuta en el beneficio moral e intelectual de la sociedad. Hombres que hacen un trabajo paulatino a través de la formación en cada Oficio en Logia. Hombres de todo ámbito social que trabajan la fraternidad y que contribuyen a la caridad. Hombres que aprenden a ser mejores por el ejemplo mutuo. Hombres que se esfuerzan en conocer la historia de la Masonería e inquirir en sus misterios. En fin, hombres cuya superación personal también se extiende al ámbito familiar y social.

De este folleto se entiende que el trabajo personal de un Masón le trasciende e inevitablemente repercute en su entorno. En la Gran Logia de España (GLE) hay muchos, muchísimos Hermanos que se ajustan perfectamente a este perfil. 
Pero también hay otros Hermanos que hacen todo lo contrario. Son personas que ingresan en la Masonería no para una mejora moral e intelectual sino para aprovecharse de la Masonería. Personas a las que en absoluto les interesa hacer un trabajo paulatino de formación en cada Oficio en Logia, su objetivo es, a base de trapicheos, subir meteóricamente para conseguir sus fines. Evidentemente procuran rodearse de personas afines en ambiciones personales y carentes de escrúpulos. El fin es llegar lo más rápidamente posible a la cúpula de la GLE. 
OdA lo ha conseguido y se ha rodeado de personajes como él, carentes de cualquier formación masónica, sencillamente porque no les interesaba. Está claro que pasar por una mínima formación masónica les hacía perder tiempo a la hora de trepar. Cuando llegan a lo más alto, esta total falta de formación masónica sale a la luz, dejándoles en evidencia tanto en sus intervenciones públicas como en sus propósitos, o más bien en sus despropósitos.
De lo que se espera en la formación de una persona que ingresa en la Masonería, el símil que mejor describe a OdA es alguien que sin haber acabado la primaria, a base de intrigas y chanchullos ha conseguido ser el Rector de una Universidad. Es decir, sin apenas formación masónica, OdA ostenta la representación de una institución como la Gran Logia de España, rodeándose de individuos afines a él.
Por eso no es de extrañar que OdA y los suyos, con gran orgullo publiquen fotografías como estas:

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Oscar I en la Corte de los Milagros

El Pequeño-Gran Maestro, Óscar Alfonso, tiene, como todo monarca que se precie, su corte. Esta, como las cortes de todos los monarcas, se mueve en su entorno, observando sus gestos, atendiendo a sus deseos, temiendo sus enojos y envidiando sus mercedes.


En las cortes, en todas las del mundo, abunda la envidia y en la Corte de Óscar Alfonso (Oscar I) también, aunque sea difícil de entender teniendo en cuenta que OdA se queda con todo, y lo que no se gasta él (viajes, hoteles, kit de diputado, Iberia Plus) se lo gasta en sus amigotes a quienes invita a cuerpo de rey a la Gran Asamblea anual, incluida la cena que, sin embargo, los hermanos de la GLE costean a 60 euros por cubierto.

La envidia es libre y los cortesanos de OdA se observan los unos a los otros: a quién llama por teléfono (incluso a quién coge el teléfono), a quién envía un WhatsApp, a quién sonríe, a quién regaña, a quién escucha, de quién se ríe… Solo la Super Gran Secretaria sabe de los afectos de OdA, los demás se limitan a observar, temerosos de ser sustituidos en el cariño del sátrapa o en los mandiles que este otorga. Óscar Alfonso disfruta: viaja, alterna con “personalidades”, recibe la admiración babosa de sus súbditos y amigos de las redes sociales, y juega con los cortesanos.

¡Dónde está TM, que me la como!

Todavía no ha publicado el Decreto de nombramiento de los Grandes Oficiales (¡nada menos que un Decreto! ¡Debería llamarse Decreto Imperial!) ni se tiene noticia oficial de la Gran Asamblea porque eso no le corre prisa a Óscar Alfonso, ya que las cuentas han sido aprobadas con la colaboración del Gran Tesorero (aunque figuren gastos por encima de lo presupuestado y que no debería haber permitido) y en ausencia de los Informes de los Auditores Externos. Eso era lo único importante, las cuentas, y lo demás puede y debe esperar a que Su Majestad Oscar I tenga un momento de descanso y dé las órdenes oportunas a la señorita Super Gran Secretaria.


Transparencia Masónica, oyendo a unos y a otros, se ha informado de los nombramientos de Grandes Oficiales y de algunos detalles que revelan la guerra soterrada entre los principales de entre ellos, guerra que solo obedece a un intento de consolidarse cada uno en su Provincia o entorno y, por encima de todo, a estar lo más cerca posible de su Majestad Imperial.

No hubo cambios en los cuatro Oficios más próximos a OdA.

Mantiene su mandil y collar de Diputado Gran Maestro el mallorquín Alberto T., uno de la llamada cariñosamente la “banda de los cuatro”: el propio Alberto T., el Gran Maestro Provincial Manel R., el Gran Canciller Ian S., y José Antonio de H. nuevo Director del Gran Consejo Rector, procedente del todopoderoso equipo de comunicación.

Llama la atención la «desaparición» como Gran Oficial activo de Juan Carlos O., anterior Director y siempre, de antiguo, «compañero de fatigas» de Óscar Alfonso. Todo se explicará a su debido tiempo…

Siguen también como Asistentes Gran Maestro los tres que venían ocupando tal cargo: Barrie M., Lawrence H., y Manuel C. (un historiador con conocimientos contables para “ayudar” al Gran Tesorero).

Barrie M. sigue controlando su parcela: el voto de los ingleses y los Cuerpos Colaterales. Lawrence H. sigue mandando en Canarias aunque le han surgido algunos problemas ya que quería librarse del Gran Maestro Provincial (Gerald J.R.) y le pidió a OdA que lo cesara. El Gran Maestro accedió y puso en su lugar al nuevo Gran Maestro Provincial de Canarias (Mark P.) que viene precedido de fama de hombre dialogante. Pero OdA, a quien le han contado lo que escribían Maquiavelo, Gracián y otros (porque la lectura le da alergia), no se ha desprendido de su “compañero de fatigas” Gerald J.R. y, nombrándole Gran Inspector de Relaciones Internacionales, ha aprovechado para poner una piedra en el zapato del Gran Canciller, Ian S., a quien nunca estimó mucho.


Resulta divertido que haya dos Grandes Oficiales para no hacer nada, ya que Óscar Alfonso es el único que viaja y que conoce los entresijos de las relaciones internacionales, parcela en la que la GLE ha adquirido de su mano un gran prestigio que pudiera terminar con su Reconocimiento por la Gran Logia Unida de Inglaterra, pero ese es otro tema. OdA no deja que nadie se interponga entre él, Su Majestad Imperial, y las otras Obediencias del mundo mundial.

Otro problema colateral relacionado con Canarias es el otro “compañero de fatigas” de OdA: Yarob T., Gran Primer Vigilante, quien aspiraba a ser Gran Maestro Provincial en sustitución de Gerald J.R. pero que no tenía el apoyo de Lawrence H. Oscar Alfonso le ha distinguido como Excelente Masón del Año y Santas Pascuas. Todos contentos.

Como puede verse, Canarias da mucho que hablar, y más que puede dar cuando Su Señoría estime oportuno.

Entretanto, Cataluña sigue esperando si cambia de Gran Maestro Provincial o si Ramón V. decide continuar para seguir apoyando una futura candidatura alternativa a OdA quien, por su parte, pudiera estar tentado a querer convertirse en Gran Maestro Ad Vitam.


Artículo firmado por: «H. Seaworth»
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Oscar I en la Corte de los Milagros

El Pequeño-Gran Maestro, Óscar Alfonso, tiene, como todo monarca que se precie, su corte. Esta, como las cortes de todos los monarcas, se mueve en su entorno, observando sus gestos, atendiendo a sus deseos, temiendo sus enojos y envidiando sus mercedes.


En las cortes, en todas las del mundo, abunda la envidia y en la Corte de Óscar Alfonso (Oscar I) también, aunque sea difícil de entender teniendo en cuenta que OdA se queda con todo, y lo que no se gasta él (viajes, hoteles, kit de diputado, Iberia Plus) se lo gasta en sus amigotes a quienes invita a cuerpo de rey a la Gran Asamblea anual, incluida la cena que, sin embargo, los hermanos de la GLE costean a 60 euros por cubierto.

La envidia es libre y los cortesanos de OdA se observan los unos a los otros: a quién llama por teléfono (incluso a quién coge el teléfono), a quién envía un WhatsApp, a quién sonríe, a quién regaña, a quién escucha, de quién se ríe… Solo la Super Gran Secretaria sabe de los afectos de OdA, los demás se limitan a observar, temerosos de ser sustituidos en el cariño del sátrapa o en los mandiles que este otorga. Óscar Alfonso disfruta: viaja, alterna con “personalidades”, recibe la admiración babosa de sus súbditos y amigos de las redes sociales, y juega con los cortesanos.

¡Dónde está TM, que me la como!

Todavía no ha publicado el Decreto de nombramiento de los Grandes Oficiales (¡nada menos que un Decreto! ¡Debería llamarse Decreto Imperial!) ni se tiene noticia oficial de la Gran Asamblea porque eso no le corre prisa a Óscar Alfonso, ya que las cuentas han sido aprobadas con la colaboración del Gran Tesorero (aunque figuren gastos por encima de lo presupuestado y que no debería haber permitido) y en ausencia de los Informes de los Auditores Externos. Eso era lo único importante, las cuentas, y lo demás puede y debe esperar a que Su Majestad Oscar I tenga un momento de descanso y dé las órdenes oportunas a la señorita Super Gran Secretaria.


Transparencia Masónica, oyendo a unos y a otros, se ha informado de los nombramientos de Grandes Oficiales y de algunos detalles que revelan la guerra soterrada entre los principales de entre ellos, guerra que solo obedece a un intento de consolidarse cada uno en su Provincia o entorno y, por encima de todo, a estar lo más cerca posible de su Majestad Imperial.

No hubo cambios en los cuatro Oficios más próximos a OdA.

Mantiene su mandil y collar de Diputado Gran Maestro el mallorquín Alberto T., uno de la llamada cariñosamente la “banda de los cuatro”: el propio Alberto T., el Gran Maestro Provincial Manel R., el Gran Canciller Ian S., y José Antonio de H. nuevo Director del Gran Consejo Rector, procedente del todopoderoso equipo de comunicación.

Llama la atención la \»desaparición\» como Gran Oficial activo de Juan Carlos O., anterior Director y siempre, de antiguo, \»compañero de fatigas\» de Óscar Alfonso. Todo se explicará a su debido tiempo…

Siguen también como Asistentes Gran Maestro los tres que venían ocupando tal cargo: Barrie M., Lawrence H., y Manuel C. (un historiador con conocimientos contables para “ayudar” al Gran Tesorero).

Barrie M. sigue controlando su parcela: el voto de los ingleses y los Cuerpos Colaterales. Lawrence H. sigue mandando en Canarias aunque le han surgido algunos problemas ya que quería librarse del Gran Maestro Provincial (Gerald J.R.) y le pidió a OdA que lo cesara. El Gran Maestro accedió y puso en su lugar al nuevo Gran Maestro Provincial de Canarias (Mark P.) que viene precedido de fama de hombre dialogante. Pero OdA, a quien le han contado lo que escribían Maquiavelo, Gracián y otros (porque la lectura le da alergia), no se ha desprendido de su “compañero de fatigas” Gerald J.R. y, nombrándole Gran Inspector de Relaciones Internacionales, ha aprovechado para poner una piedra en el zapato del Gran Canciller, Ian S., a quien nunca estimó mucho.


Resulta divertido que haya dos Grandes Oficiales para no hacer nada, ya que Óscar Alfonso es el único que viaja y que conoce los entresijos de las relaciones internacionales, parcela en la que la GLE ha adquirido de su mano un gran prestigio que pudiera terminar con su Reconocimiento por la Gran Logia Unida de Inglaterra, pero ese es otro tema. OdA no deja que nadie se interponga entre él, Su Majestad Imperial, y las otras Obediencias del mundo mundial.

Otro problema colateral relacionado con Canarias es el otro “compañero de fatigas” de OdA: Yarob T., Gran Primer Vigilante, quien aspiraba a ser Gran Maestro Provincial en sustitución de Gerald J.R. pero que no tenía el apoyo de Lawrence H. Oscar Alfonso le ha distinguido como Excelente Masón del Año y Santas Pascuas. Todos contentos.

Como puede verse, Canarias da mucho que hablar, y más que puede dar cuando Su Señoría estime oportuno.

Entretanto, Cataluña sigue esperando si cambia de Gran Maestro Provincial o si Ramón V. decide continuar para seguir apoyando una futura candidatura alternativa a OdA quien, por su parte, pudiera estar tentado a querer convertirse en Gran Maestro Ad Vitam.


Artículo firmado por: \»H. Seaworth\»
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Ignorancia, fanatismo y ambición

Cuando después de haber llegado a Maestro Masón tomamos la decisión de avanzar en las enseñanzas de la masonería y profundizamos en la leyenda del Maestro del Templo del Rey Salomón, Hiram Abif, vemos que su muerte fue el resultado de tres de los peores defectos que puede tener un ser humano: La ignorancia, el fanatismo y la ambición. Jubelás, Jubelus y Jubelón. Ellos utilizaron las herramientas, pero no para construir, que es para lo que esas herramientas habían sido creadas, sino para destruir. Al avanzar en las enseñanzas de la masonería, efectivamente vemos que lo que hicieron fue la consecuencia de la ignorancia, el fanatismo y la ambición. Y también vemos que esas deficiencias, que tan lejos están de la perfección, no son únicamente patrimonio de los profanos sino que también están dentro de la masonería, y en ocasiones en muy alto grado. Tan alto, tan alto puede ser ese grado, que a veces esas deplorables deficiencias las ostenta, lleno de orgullo, incluso el propio Gran Maestro.

La ignorancia es el desconocimiento de la sabiduría por falta de formación. Para avanzar en la sabiduría es necesario formarse y seguir todos los pasos establecidos de forma escalonada. El único modo de avanzar en la sabiduría es regirse por un método de progresión que nos conduzca al conocimiento pleno. Solo se puede ser arquitecto si se realizan un mínimo de años de estudio a lo largo de los cuales se recibirán los conocimientos suficientes para hacer construcciones seguras. Cuando, por ejemplo, el mínimo exigido para alcanzar esos conocimientos son diez años y hay una persona que consigue la titulación estudiando durante solo cinco, es completamente imposible que sus construcciones se mantengan en pie mucho tiempo. Y precisamente eso ha ocurrido con el Gran Maestro. En cinco años es imposible pasar de Aprendiz a Gran Maestro Provincial, por tanto es evidente que un Gran Maestro así, forzosamente tiene que arrastrar gravísimas deficiencias en su formación que provocarán el hundimiento de cualquier cosa que pretenda construir.

El fanatismo es el apasionamiento y la tenacidad en la defensa de las propias ideas despreciando las de los demás. El fanatismo es habitual en personas poco inteligentes porque solo las personas poco inteligentes creen que es imposible que una idea ajena pueda ser mejor que la propia. Los fanáticos trazan un camino, y por muchos errores que cometan jamás rectifican. Los fanáticos solo ven en los demás simples instrumentos para lograr sus fines, y no dudan en eliminar con toda frialdad a los que no sirven para sus propósitos. Los fanáticos, como ocurre con el Gran Maestro, no entienden que nadie pueda mejorar lo que ellos han impuesto y por eso no admiten proyectos de mejora que no sean los suyos propios. En nuestro caso, el Gran Maestro nunca admite proyectos ajenos de mejora de la Gran Logia ni acepta la más mínima crítica sobre su gestión, porque considera que sus ideas son inmejorables.
La ambición es el deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama… En realidad nunca una sola palabra ha definido mejor a una persona. Además, la ambición requiere de importantes dosis de fanatismo y de toneladas de ignorancia. Requiere de fanatismo porque el fanatismo es un buen instrumento para lograr propósitos espurios, y requiere de ignorancia porque no hay mayor muestra de ignorancia que dar importancia al poder, a las riquezas, a las dignidades o a la fama. 

El Gran Maestro es un gran maestro en lo que se refiere a luchas de poder; ha sido un maestro del engaño, de la conspiración y de la traición para conseguir el poder y para mantenerse en él. El Gran Maestro es un gran maestro en el manejo de riquezas en beneficio propio; solo hay que mirar su Facebook para ver cómo disfruta de esas riquezas y fijarse en los gastos que carga a la VISA de la Gran Logia que, combinados con las invitaciones que recibe de otras Grandes Logias, lo convierten en la mejor representación de la opulencia. El Gran Maestro es un gran maestro en ostentar con orgullo desmedido esas “dignidades” en forma de condecoraciones, que no dejan de ser simples intercambios que se hacen entre Grandes Maestros o cortesías entre Grandes Logias que no implican dignidad alguna. El Gran Maestro es un gran maestro en la autopromoción de su persona y por eso se prodiga en todas las redes sociales buscando una fama o reconocimiento que en ningún modo ha demostrado merecer.
Ignorancia, fanatismo y ambición… Realmente nunca tres palabras han definido tan bien a una persona.

Artículo firmado por: «H. Luis M.»
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Ignorancia, fanatismo y ambición

Cuando después de haber llegado a Maestro Masón tomamos la decisión de avanzar en las enseñanzas de la masonería y profundizamos en la leyenda del Maestro del Templo del Rey Salomón, Hiram Abif, vemos que su muerte fue el resultado de tres de los peores defectos que puede tener un ser humano: La ignorancia, el fanatismo y la ambición. Jubelás, Jubelus y Jubelón. Ellos utilizaron las herramientas, pero no para construir, que es para lo que esas herramientas habían sido creadas, sino para destruir. Al avanzar en las enseñanzas de la masonería, efectivamente vemos que lo que hicieron fue la consecuencia de la ignorancia, el fanatismo y la ambición. Y también vemos que esas deficiencias, que tan lejos están de la perfección, no son únicamente patrimonio de los profanos sino que también están dentro de la masonería, y en ocasiones en muy alto grado. Tan alto, tan alto puede ser ese grado, que a veces esas deplorables deficiencias las ostenta, lleno de orgullo, incluso el propio Gran Maestro.

La ignorancia es el desconocimiento de la sabiduría por falta de formación. Para avanzar en la sabiduría es necesario formarse y seguir todos los pasos establecidos de forma escalonada. El único modo de avanzar en la sabiduría es regirse por un método de progresión que nos conduzca al conocimiento pleno. Solo se puede ser arquitecto si se realizan un mínimo de años de estudio a lo largo de los cuales se recibirán los conocimientos suficientes para hacer construcciones seguras. Cuando, por ejemplo, el mínimo exigido para alcanzar esos conocimientos son diez años y hay una persona que consigue la titulación estudiando durante solo cinco, es completamente imposible que sus construcciones se mantengan en pie mucho tiempo. Y precisamente eso ha ocurrido con el Gran Maestro. En cinco años es imposible pasar de Aprendiz a Gran Maestro Provincial, por tanto es evidente que un Gran Maestro así, forzosamente tiene que arrastrar gravísimas deficiencias en su formación que provocarán el hundimiento de cualquier cosa que pretenda construir.

El fanatismo es el apasionamiento y la tenacidad en la defensa de las propias ideas despreciando las de los demás. El fanatismo es habitual en personas poco inteligentes porque solo las personas poco inteligentes creen que es imposible que una idea ajena pueda ser mejor que la propia. Los fanáticos trazan un camino, y por muchos errores que cometan jamás rectifican. Los fanáticos solo ven en los demás simples instrumentos para lograr sus fines, y no dudan en eliminar con toda frialdad a los que no sirven para sus propósitos. Los fanáticos, como ocurre con el Gran Maestro, no entienden que nadie pueda mejorar lo que ellos han impuesto y por eso no admiten proyectos de mejora que no sean los suyos propios. En nuestro caso, el Gran Maestro nunca admite proyectos ajenos de mejora de la Gran Logia ni acepta la más mínima crítica sobre su gestión, porque considera que sus ideas son inmejorables.
La ambición es el deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama… En realidad nunca una sola palabra ha definido mejor a una persona. Además, la ambición requiere de importantes dosis de fanatismo y de toneladas de ignorancia. Requiere de fanatismo porque el fanatismo es un buen instrumento para lograr propósitos espurios, y requiere de ignorancia porque no hay mayor muestra de ignorancia que dar importancia al poder, a las riquezas, a las dignidades o a la fama. 

El Gran Maestro es un gran maestro en lo que se refiere a luchas de poder; ha sido un maestro del engaño, de la conspiración y de la traición para conseguir el poder y para mantenerse en él. El Gran Maestro es un gran maestro en el manejo de riquezas en beneficio propio; solo hay que mirar su Facebook para ver cómo disfruta de esas riquezas y fijarse en los gastos que carga a la VISA de la Gran Logia que, combinados con las invitaciones que recibe de otras Grandes Logias, lo convierten en la mejor representación de la opulencia. El Gran Maestro es un gran maestro en ostentar con orgullo desmedido esas “dignidades” en forma de condecoraciones, que no dejan de ser simples intercambios que se hacen entre Grandes Maestros o cortesías entre Grandes Logias que no implican dignidad alguna. El Gran Maestro es un gran maestro en la autopromoción de su persona y por eso se prodiga en todas las redes sociales buscando una fama o reconocimiento que en ningún modo ha demostrado merecer.
Ignorancia, fanatismo y ambición… Realmente nunca tres palabras han definido tan bien a una persona.

Artículo firmado por: \»H. Luis M.\»
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