«Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí».
(Augusto Monterroso)
Anoche, en torno a las doce y diez, no apareció TM. Como siempre, procuré permanecer despierto a esa hora para leer un blog que, siempre veraz y escrito en libertad, trae un poco de descaro valeroso a los Hermanos de la GLE. No es agradable conocer los recovecos y las miserias de lo que parece una banda de marginales legales y personalidades trastornadas en vez de una Orden Masónica como la inglesa, la francesa, la alemana o la portuguesa. Si no fuera por el cariño que muchos nos profesamos y por el esfuerzo que he invertido en mejorar como masón y como persona, hace tiempo que me hubiera dado de baja.
Anoche no salió TM.
Esta mañana, muy pronto, mientras iba en metro a trabajar rodeado de durmientes y jóvenes con el loro en la oreja, revisé mis emails. Había uno de la Secretaría de la GLE al que adjuntaban el acta de la última Gran Asamblea. Era el Decreto nombrando nuevos Oficiales (apenas una docena) y un adelanto de las cuentas de la propia reunión. Se lo toman muy en serio y da gusto pertenecer a una organización así. Me acordé de los Hermanos de Barcelona. Son voluntarios que gestionan la Gran Secretaría trabajando cada uno las horas que puede, como un equipo perfectamente engranado en el que cada uno sabe lo que tiene que hacer y lo hace. También recordé los buenos ratos de la Gran Asamblea, saludando a Hermanos a quienes veo de año en año porque nos separan cientos de kilómetros. Buena idea esa de celebrar los grandes eventos en Madrid para hacer más fácil y barata la asistencia de muchos Hermanos que no hubieran podido acudir a otros lugares periféricos. El ágape nos costó 30 euros y, según el estadillo que acabo de recibir, los Representantes de otras Grandes Logias fueron invitados a una noche de hotel y al ágape, como hacen ellos cuando son visitados. Gracias a esa relativa austeridad, la Gran Asamblea nos ha costado menos de 12.000 euros, muchos menos que los 60.000 a los que nos tenían acostumbrados en otras épocas ya lejanas.
Lo pasamos bien en la Gran Asamblea. Tuve ocasión de saludar al Gran Maestro, un hombre respetuoso y cordial que transmite cariño a los Hermanos; llegó a la Gran Maestría cuando su vida familiar y profesional estaban más que estabilizadas y después de una larga trayectoria masónica sin estridencias, trabajando muchas veces sin aparecer en público y demostrando una gran sabiduría y muchos conocimientos, pero humilde al ponerlos al servicio de sus Hermanos. En verdad que este Gran Maestro, que no se prodiga en Decretos, consigue la mayoría de las cosas simplemente con enunciarlas en voz alta, casi sin pedirlas, tal es el respeto y el cariño fraternal que le tenemos. En una ocasión y durante un ágape me atreví a llevarle la contraria, argumentamos ambos y acabó por darme la razón. Al día siguiente corrigió lo que a mí me parecía que había sido un error. Dice mi mujer que el Gran Maestro es un caballero y que con él y su pareja podemos irnos de cena o invitarlos a casa tranquilamente.
Nuestro Gran Maestro dio una conferencia el año pasado en el Club Siglo XXII. Nos sentimos orgullosos: explicó de maravilla lo que es la Masonería y lo que hacemos. Sin cansar al público ni aparentar falsa erudición; sencillo y amable, también supo hacer historia de la Masonería en distintas épocas y países. Saludó a gente muy importante y se le veía acostumbrado a hacerlo, sin mostrar admiración infantil, respetuoso y haciéndose respetar. Lástima que el Gran Maestro no pueda repetir una vez más, pero cumplirá lo que establece nuestra Constitución; han sido dos mandatos estupendos, como los de los Grandes Maestros anteriores que hoy se sientan en el Oriente, a su derecha, siendo un buen ejemplo de la estabilidad institucional y el respeto a nuestros Hermanos mayores.
Desde hace muchos años, nuestra GLE es un ejemplo de convivencia entre Hermanos de distintas lenguas y culturas. Proliferan las visitas entre Logias que trabajan en diferentes idiomas y, por ejemplo, sabemos aprovechar los talentos y conocimientos de Hermanos españoles que exponen temas de interés en Logias de habla inglesa y, al revés, Hermanos ingleses que hacen lo propio en Logias españolas. Todos se esfuerzan por hacerse entender en el idioma de la Logia y siempre hay voluntarios para facilitar la traducción cuando es necesaria.
¿Qué decir de los Grandes Maestros Provinciales? Desde hace mucho tiempo se nombran con tanto acierto que los designados para el Oficio no son discutidos porque los Hermanos y las Logias los tienen de entre los más sabios y dialogantes; siempre están disponibles para resolver problemas, para brindar su ayuda y su experiencia y para solucionar mediante una firme Fraternidad los problemas que se suscitan en el seno de las Logias. Hace años que los Oradores no tienen trabajo y que media docena de Grandes Oficiales activos son suficientes para las funciones de la Provincia. En la nuestra casi no pagamos cuota provincial y la aportación del Fondo Inmobiliario de la GLE ha sido suficiente para que muchas Logias dispongan de Templos dignos y cómodos.
Los Hermanos de otras Obediencias de las que llamamos “irregulares” y ellos califican de “liberales”, con quienes mantenemos una relación de respeto mutuo, aprecian el rigor de nuestro trabajo, la Fraternidad reinante y la seriedad con que aparecemos en las redes sociales, en las que no nos prodigamos. Apenas una fotografía en fechas señaladas, con los Hermanos bien ataviados con sus mandiles y haciendo honor a sus símbolos. Hace muchos años que no se ven en los perfiles de los Hermanos de la GLE fotografías con collares y mandiles, porque los Hermanos sabemos que la Masonería no es objeto de exhibición y no tiene nada que ver con la pequeña vanidad que se practica en el medio profano.
Nuestras cuentas son examinadas con lupa para evitar el más mínimo error, pues a nadie se le ocurre que pueda haber mala fe o desidia. El Tesorero se encarga de que el presupuesto se cumpla escrupulosamente y nadie gaste por encima de lo previsto. Las auditorias externas se dan a conocer a todos mucho antes de la Asamblea, para que puedan estudiarlas y votar en consecuencia, a través de Internet, por supuesto. Por eso hace mucho que se declaró a la GLE “Asociación de utilidad pública”.
Lo mejor es que cuando me reúno con mis Hermanos de Logia solo hablamos de Masonería y no perdemos el tiempo en cotilleos despreciables ni nos disgustamos con noticias de comportamientos impresentables.
Debe ser por eso que ya no existe Transparencia Masónica.
Cuando despertó, Transparencia Masónica todavía estaba allí.
Artículo firmado por: «H. Onofre Vadebó»
( Para enviar información o publicar artículos, envíenlos a transparenciamas@gmail.com )
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