Pronto se celebrará en Madrid el Encuentro anual de Óscar Alfonso con los “masones jóvenes” que organiza Javier, el Gran Maestro Provincial, siempre a su servicio.
Óscar Alfonso, Gran Maestro de la GLE por obra y gracia del voto de los Hermanos ingleses y también del voto de muchos Hermanos españoles, una minoría significativa, que le prefirieron antes que a algunos acompañantes del otro candidato o, simplemente, porque les gusta su, digamos, estilo.
El mismo Óscar que se autotitula Gran Maestro de la Masonería Española en los panfletos que edita y publica Pavel, su Goebbels particular, mientras que las otras Obediencias, acomplejadas, guardan silencio. ¡Pobre Masonería Española!
Encuentro con los masones “jóvenes”, no sabemos si con pocos años de edad o con pocos años de masonería, pero “jóvenes”.
El tal Óscar les adoctrinará en vaqueros, para que vean que él es muy moderno, en lenguaje “coloquial” (el tal Óscar no es un orador, tiene una forma de hablar simple y torpe, no coloquial) y puede que acompañado de alguien a quien personalmente admire, o sea, notable, como Mario Conde, a quien presentó en el primer “Encuentro” como paradigma de masón triunfador. Aquello causó escándalo, pues Mario Conde recuerda más al financiero condenado que al Maestro que puede dar lecciones de Masonería. Pero al tal Óscar Alfonso lo que le impresiona es un banquero, aunque sea un delincuente convicto, no un Maestro que explique lo que el propio Óscar nunca aprendió o comprendió.
¿Qué les dirá Óscar Alfonso a los jóvenes? Mensajes muy simples, al estilo del populismo que le gusta y que tan bien practica. Porque, hay que decirlo, el tal Óscar es un populista de libro y en política se identifica con el partido de las tres letras aunque se disfrace de amante de la Libertad para engañar a los hermanos italianos del Gran Oriente y a los Hermanos de Latinoamérica que son su base electoral en la Conferencia Mundial.
Les dirá, por ejemplo, que hay que ser jóvenes, que lo mejor es ser joven, pero lo que les quiere decir, verdaderamente, es que hay que ser un “eterno adolescente”, como él mismo. Eso quiere decir tanto como inmaduro, irreflexivo, ignorante, petulante, soberbio, malhablado, irrespetuoso, pendenciero y hormonal dependiente.
Los adolescentes, como no ha dejado de ser Óscar Alfonso, van aprendiendo con su propia experiencia, con los golpes que les da la vida, aunque algunos, como el tal Óscar, no maduren nunca. Los adolescentes se niegan a aprovechar las enseñanzas de los mayores a quienes muchas veces desprecian y consideran unos carcas que no entienden el mundo que les rodea. Ese es el segundo mensaje de Óscar Alfonso: Los mayores, los que no son “jóvenes” no son de fiar, aprended solos, en Internet o, como mucho en un par de libritos. Nada de escuchar a los Maestros, esos son unas antiguallas siniestras que, además, “queridos jóvenes” pretenden cambiar de Gran Maestro. Vosotros aprended solos o de mi mismo, de Óscar, el número uno en todo, les dirá.
El tercer mensaje, tan profundo como los anteriores, es que la Masonería es “divertida”. No, no alegre ni amable, ni fraterna. No. “Divertida”, como una juerga de adolescentes el primer día de vacaciones. La Masonería es un juego para el que los adolescentes como Óscar Alfonso se ponen unas vestimentas exóticas a imitación perfecta de una Orden “de tres siglos de historia”, que le gusta repetir. Es divertida, se cuentan chistes muy graciosos, se toman unas copas, se mira a las chicas con deseo y, sobre todo, sobre todo, se hacen unas fotografías, a poder ser unos selfies, para poner en las redes sociales. Y a eso lo llama el tal Óscar “salir del armario”.
Para este payaso disfrazado de masón hay tres cosas importantes, cuatro objetivos a batir en su Encuentro anual con los masones jóvenes:
1º.- Que los Masones de verdad, los que no son “jóvenes” como él, se sientan avergonzados y, de ser posible, se den de baja.
2º.- Que los masones “jóvenes” sigan su modelo, no le critiquen y no profundicen.
3º.- Que los masones “jóvenes” (en edad o en experiencia masónica) que hayan venido a hacer Masonería o, sencillamente, que sean unos señores respetables incapaces de apreciar su humor barriobajero (el tal Óscar admite como bueno este calificativo y añade que no piensa cambiar) se vayan con los Masones de verdad, se marchen de la GLE.
4º.- Finalmente, lo más importante, que haya suficientes masones “jóvenes” como para que sus cuotas le cubran los gastos de viajes, comidas, kit de diputado y demás aficiones de parvenu. Money, dice el tal Óscar, mientras hace un gesto frotando los dos primeros dedos de la mano derecha para que sepamos que quiere decir dinero.
Óscar va a seleccionar a los jóvenes de las Logias de la GLE. Quienes acudan al Encuentro y regresen contentos no son la piedra que necesita nuestro Templo. Son como él.
Javier le escuchará el mitin con sonrisa beatífica y Pavel estará presto a sacar su fotografía, aunque sea sin cocos, en eso que llama El Oriente.
Todos contentos y el tal Óscar con money… de los jóvenes y de los viejos.
Artículo firmado por: «H. Onofre Vadebó»( Para enviar información o publicar artículos, envíenlos a transparenciamas@gmail.com )No se admiten archivos adjuntos con virus ni phishing
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