Hoy publicaremos, como algo excepcional, una entrevista a nuestro Querido Hermano, el Repórter Tribulete, que no para de investigar en los más oscuros saraos masónicos poniendo siempre en grave riesgo su integridad física e incluso psíquica, mental y mentalista. Hay que tener en cuenta que las cosas que destapa dejan en fuera de juego a gente aparentemente digna y normal (otros no tanto) pero que en realidad están tan lejos de la dignidad y de la normalidad que podemos asegurar sin temor a equivocarnos, que de dignos y normales no tienen absolutamente nada.
Transparencia Masónica: Como primera pregunta, Q.H., creemos que nuestros lectores tienen mucho interés en saber cómo te enteras de las cosas que te enteras. ¿Cómo lo haces?
Repórter Tribulete: En realidad no es tan difícil. Siempre parto de una noticia que recibo y a continuación compruebo y constato todos sus extremos para confirmar que es auténtica. A partir de ahí solo tengo que moverme por las bases de datos que hay en Internet a disposición de todo el mundo y tocar ciertos puntos, de toda mi confianza, próximos a los investigados. Un buen reportero siempre debe tener buenos informadores. En realidad tan solo se trata de dar con un buen hilo y después tirar de él.
T.M.: ¿No tienes miedo de que después de destapar tantos trapos sucios, alguna de las personas afectadas pueda vengarse de ti?
R.T.: Con ello cuento, pero no me importa demasiado, lo realmente importante es desempeñar mi trabajo con honradez. El periodismo, el buen periodismo, debe ser ante todo y sobre todo honradez. Y si algún día me sucediera algo sería la mejor demostración de que mis informaciones y pesquisas eran acertadas.
T.M.: Nos consta que muchas de las investigaciones, finalmente publicadas en Transparencia Masónica, han sido iniciadas por ti, ¿pero tienes alguien que te ayude en tus pesquisas?
R.T.: Por supuesto. Ahora, así, a bote pronto, se me ocurren «La Pasma Americana», «El Obispo del Palmar de Troya», «El Sacristán Borrachuzo», «Guadalén del Caudillo», «Pedro Picapiedra», «Cartabón», «Onofre Vadebó», «Oskarovsky» y algunos más que ahora no recuerdo…
T.M.: Ya he leído esas firmas en Transparencia Masónica, ¿pero no te parece que esos nombres suenan a cachondeo?
R.T.: Claro, como el mío. Mi nombre también suena a cachondeo, pero todo es fruto de la necesaria compensación. Ante lo miserable, lo simpático.
T.M.: Comprendido. Es buena idea… Bueno, ahora vamos a cambiar de tema en esta entrevista para preguntarte por un proyecto que sabemos que tienes entre manos. ¿Es cierto que tienes en mente escribir un libro muy especial, también fruto de una investigación?
R.T.: En realidad no es un proyecto porque ya está escrito. Lo único que falta es publicarlo. Pero tengo que corregirte en algo; el libro no es fruto de una investigación sino producto de mi imaginación.
T.M.: Producto de tu imaginación. Vale, lo anoto. Entonces el libro ya está escrito… ¿Podrías contarnos a grandes rasgos su argumento?
R.T.: Nunca es bueno desvelar nada sobre una obra literaria aún sin publicar pero en este caso haré una excepción.
T.M.: Muchísimas gracias…
R.T.: Pero voy a contar muy poco…
T.M.: Lo que sea. Adelante.
R.T.: El libro trata de un asesinato.
T.M.: ¿Y ya está?
R.T.: Bueno, vale. Contaré algo más. Los protagonistas del argumento son tres amigos, muy amigos, que acabaron muy mal por una cuestión de celos. En realidad es una historia muy truculenta, como las que a veces oímos en las noticias, pero en este caso cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
T.M.: ¿También hay mujeres en la trama?
R.T.: No, solo hombres.
T.M.: Ah, entiendo… ¿Puedes contar algo más?
R.T.: Después del asesinato, el asesino, ayudado por el otro amigo muy amigo, descuartiza el cadáver para hacerlo desaparecer.
T.M.: Pues sí que es truculenta la historia…
R.T.: Pero la mala suerte hace que alguien encuentre la cabeza del muerto en una zona boscosa y nada transitada, y a partir de ahí empieza la investigación policial, pero debido a lo endeble de las pruebas, el juez decide archivar la causa.
T.M.: Me gustaría preguntarte más cosas sobre tu libro pero supongo que no vas a desvelar mucho más.
R.T.: No, nada más. Solamente que cuando las cosas parece que están solucionadas para el asesino, hay una circunstancia que lo cambia todo y se reabre el caso produciéndose, a partir de entonces, muchos giros insospechados. Y hasta aquí puedo contar.
T.M.: En fin, cuando el libro sea publicado espero que me envíes un ejemplar. Por cierto, ¿cómo se titula?
R.T.: «El Crimen de la Cabeza».
T.M.: Incluso el título es truculento… Bueno, Q.H., confiamos en que tengas mucho éxito con la publicación de tu libro y que ello no te impida seguir colaborando con Transparencia Masónica.
R.T.: Eso nunca. Transparencia Masónica siempre me tendrá a su disposición para lo que necesite.
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