Por favor, vengan ustedes,
vengan todos a esta plaza,
que les hablará un masón
de la Gran Logia de España.
Que vengan irregulares,
y masonas libertarias,
vengan también los del Temple,
los del Supremo y la Marca,
los del Monitor y el Arco,
Rosacruces y los Nautas,
lléguense los Aliados,
Noaquitas, York y Malta.
El rito Francés en pleno,
Escoceses y Emulatas,
Menphis y Rectificados,
y a los que escuchar les plazca;
da igual del rito que sean,
o el grado que detentaran,
no importa si son plebeyos
o caballeros de casta
o religiosos de fe;
no importa nada de nada,
ni importa si son mujeres
o si son hombres de garra
porque sean lo que sean
solo hay Hermanos y Hermanas,
y en Masonería somos
solo criaturas humanas.
Que se aproximen ya todos,
y que llenen esta plaza
para escuchar a este ciego
que se cegó una mañana.
¡Ay, qué mañana, Dios mío!,
¡ay, Dios mío, qué mañana!,
aquella en que vi la foto
de Óscar, cocos y chupadas.
¿Pero este es mi Gran Maestro?
¿Y así nos representaba?
¡Dios, mío, cómo es posible!
¿Por qué hace esas patochadas?
¿Qué hace sorbiendo de un coco
poniendo cara de rana?
¿Qué hace junto a ese otro viejo?
¿Qué son esas fantochadas?
Y a ver qué dice en el hashtag…
¡Anda la osa! ¡Qué asnada!,
la pedofilia no es broma
ni ha de servir como chanza,
pero nuestro Gran Maestro
la transforma en bufonada.
Y se me nubló la vista,
fue un instante sin mirada;
y los cocos fueron tetas,
y las calvas fueron nalgas,
y las barrigas pandorgas
de mantecas depravadas.
Mis ojos se me nublaron
de ver esa babosada
y desde entonces soy ciego,
y por eso no veo nada,
y tengo que andar con versos
en patios, calles y plazas.
Y ya sin ver ni un pimiento
yo creí que me salvaba
de ver mandiles dorados,
sin parar de hacer bobadas,
entre paellas y vodka
con collares y medallas,
pero bien me equivoqué
porque el Óscar y su banda
siguieron haciendo el tonto,
siguieron con sus gansadas,
siguieron tan mentecatos
como tres mil kilos de habas,
de esas habas que a los tontos
les vuelven tontos del haba.
Pero a pesar de ser ciego
y a pesar de no ver nada
en mi castigada mente
veía en imagen clara
todas sus insensateces,
todo lo que me contaban.
Pero eso no es lo más malo,
eso no es lo que más daña,
porque aquellas idioteces
no solo eran mamonadas
de estúpidos payasetes
con el seso de una larva,
porque sobre todo el Óscar
con la Visa que llevaba
no paraba de hacer gastos
que nadie necesitaba,
y la Visa no era suya,
que era una Visa prestada
en la que estaba el dinero
que las Logias capitaban,
pero él se creyó su dueño,
sin control se lo gastaba
y hasta quitó al Tesorero
que sus gastos controlaba.
Organizaron las redes
con asociaciones raras
de nombres harto atractivos
para atraer papanatas
que les diesen su dinero,
que les soltasen la pasta
sin explicarles destino
ni decir quién lo cobraba.
Era caridad, decían,
para eso lo recaudaban,
mas protegiendo los datos,
de su destino no hablaban
no fuera que el indigente
con ellos se mosqueara.
Pero no todo era malo
porque el Óscar se marchaba
a las tierras del Plus Ultra,
las que Colón conquistara,
muchas veces en un año
con un gran fin que le honraba
que es devolver el dinero
que Castilla se llevara
en el siglo dieciséis
de tierras americanas,
por eso con Visa en ristre
y gorra tapando calva
devolvía cada día
a América mucha plata,
aunque, eso sí, siempre a cambio
de condumio, ducha y cama.
Y ante tanta honestidad
y tan generosa hombrada,
hubo un día que El Oriente
le ascendió hasta aquella rama
del árbol que en todo el bosque
por su altura destacaba,
y le convirtió en gran jefe,
que a todo el mundo ordenaba,
de mandiles y masones
de las tierras más lejanas.
Óscar hinchaba su pecho
pletórico de arrogancia
hasta que un señor inglés
le dijo cuatro palabras
que achantó a nuestro Oscarzuelo
y lo dejó en casi nada.
Pero muy poco aprendió
de aquellas cuatro palabras
porque Óscar volvió a lo suyo
y siguió haciendo burradas.
En uno de aquellos viajes,
de condumio, ducha y cama,
imbuido de hidalguía
se marchó a tierras peruanas
para consagrar un Arco
que Escocia no consagraba,
y Óscar se puso muy serio,
con bastón, bonete y capa,
para demostrarle al mundo
que en el Craft solo él mandaba.
Y consagró sin pudores
un Arco a la americana
que nunca reconocieron
en la Escocia de Britania.
El escocés mosqueado,
para el Perú una gran plancha
y ¡huy! el reconocimiento
del Arco Real de España…
También en Brasil triunfó
nuestro Oscarzuelo del alma,
reconociendo mil Logias
chiquitas y provincianas
que dormían en la selva,
muy perdidas y olvidadas.
En aquellas tierras verdes
nuestro Óscar se desbravaba
entre bacalhau y cocos,
entre termas, vino y farra,
y así se convirtió en rey
de la juerga y la jarana.
En sus andanzas fiesteras
por tierras americanas
Óscar bendijo a Paulistas,
a Río y a Andrés Quintana,
Querétaro y Amapá
y a otras mil Logias lejanas
para así garantizar
que su gozo no acabara,
porque para Óscar su gozo
es su principal sustancia.
Ante tanto desatino
el Orador dio la alarma
y aconsejó una Asamblea
para que esto se encauzara,
pero Óscar no le hizo caso
y pasó de zarandajas,
y siguió con sus desmanes
sin que nada le importara.
Entonces el Orador,
harto ya de tanta guasa,
se marchó de la Gran Logia
porque ante tanta cagada
era mejor apartarse
no fuera que salpicara.
También hubo un par de grupos
de masones en España
que intentaron provocar
que el desastre se arreglara;
la Mesa y el Covadonga
fue como se les llamaba;
unos querían un cambio
de Constitución y basta,
y los otros solo echar
al Óscar que molestaba
por tratarse de un payaso
que en exceso ya estorbaba.
Y todo salió en los medios,
las noticias espantaban;
en diarios de masones,
en las noticias profanas,
en periódicos y blogs
y hasta en revistas de fama.
Por eso se quiso un cambio,
por eso solicitaban
una asamblea que fuera
Asamblea Extraordinaria
para que todos votasen,
para que todos hablaran,
para ver si se quería
cambiar o no cambiar nada.
Y así estamos, mis Hermanos,
y así aguantamos, Hermanas;
con mandiles profanados,
con columnas agrietadas,
con candelabros sin luz
y malletes que degradan.
Sin el honor del masón,
sin fraternidad, sin calma,
sin la cadena de unión,
sin amor, sin voz, sin alma.
Por eso me quedé ciego,
para no ver cacicadas,
para no ver la injusticia
que del Óscar siempre emana,
porque para ver sus mierdas,
porque para ver sus babas,
lo mejor es ver muy poco,
lo mejor es no ver nada.
Y en llegando a este momento
yo ya doy por acabada
esta larga perorata
sin duda alguna, pesada,
y harta de muy malos versos
y de mil faltas petada,
pero cierta como el sol
que ilumina la mañana,
que os cantó este pobre ciego
de la Gran Logia de España.
Artículo firmado por: \»H. Mysteriehoofd\»
( Para enviar información o publicar artículos, envíenlos a transparenciamas@gmail.com )
No se admiten archivos adjuntos con virus ni phishing
#transparenciamasonica #masonería #francmasonería #masoneriaespañola #masoneriaregular #logia #masón #gle #oscardealfonso #abuelopedofiloamilado #jefedelamasoneriamundial #ugle #prograndmaster #informaciones #irregularidad #regularidad #granlogiadeespaña #oscaralfonso #granmaestrocastilla #investigado #querella #granorador #graninspector #redessociales #comunicación #granmaestromadrid #SCG33
#grantesorero #grancanciller #eloriente #ConfederacionMasonicaInteramericana #GranCónclave #CongresoMasónico #CongresoMasónicoNacional #poesia #romance
Debe estar conectado para enviar un comentario.